Anya sintió mucha rabia de sus palabras, sin pensar bien en lo que hacía, lanzó la copa de vino sobre el rostro del hombre.
Los ojos de Dennis la miraron severos.
—¡Anya!
—¡Lárgate, cobarde!
Anya dio la vuelta, no quiso verlo más.
Emerson caminó rumbo al baño, se sentía extraño, su corazón latía mucho, tenía un calor inusual, y sentía un raro ardor en el estómago.
—¡Emerson, espera!
La voz de Ruby le dio fastidio, se detuvo y la mirò a los ojos.
—Ruby, ¿Qué pasa? Ahora no tengo mucho tie