—¡Abigail no me traicionó! Aquí algo está mal, debemos llamar a la policía.
—¡Denver, no! —exclamó Johana—. No creo que sea necesario hacer eso.
Denver negó. Tomó su teléfono, llamó a la policía.
Mandy estaba muy nerviosa, leía las cartas una y otra vez.
—¡Es imposible! Matt no abandonaría a su bebé, además, ahora esperamos otro.
—¡Te abandonó, Mandy! Mejor resígnate —dijo Johana.
Mandy sollozó, Denver entró y la abrazó.
—Calma, ya viene la policía.
Johana estaba muy nerviosa.
«Debo calmarme o