Mattias se puso frente a Abby, y mirò al hombre.
—¡No nos hagas daño! ¿Quieres dinero? Daremos todo el dinero que quieras, pero, por favor, no nos hagas daño.
—¡Cállate! Mejor camina afuera de este maldito lugar, o los dos terminarán muertos.
Abby y Mattias salieron de ahí, apuntados por ese hombre.
—Mattias…
—Tranquila, estaremos bien —dijo el hombre.
El sujeto lanzó unas llaves al suelo, y empujó a Matt.
Abby se contuvo para no gritar, tenìa mucho miedo.
—Lancen sus teléfonos al suelo, ¡ahora