Betty llegó a su casa, el sonido del taxi alertó a Ashton, quien corrió a abrir la puerta, la mirò en el umbral, ella entró.
—¡¿Dónde demonios estabas?!
Betty le mirò con ojos severos, solo de reojo, no podía verlo a la cara, hacerlo era recordar que era un traidor.
Subió la escalera muy rápido, él fue detrás de ella.
Entró a su alcoba, pero él apareció al instante.
—¡Responde, Beatriz! ¿Con quién estuviste? ¿Te revolcaste con otro hombre?
Ella mirò sus ojos, había lágrimas aferradas a sus