Beatriz mirò alrededor, mirò su ropa intacta, lanzó un suspiro, era de alivio.
—¿Estás bien? Lo siento, me quedé dormido, estaba cuidándote, tenías fiebre, te desmayaste en mis brazos.
Ella parecía tan confusa, no podía siquiera recordarlo.
—¿Yo…? —el recuerdo de Ashton y esa mujer en esa cama vinieron a su mente como un rayo que lo iluminó todo.
Ella asintió, ahora lo recordaba, deambuló por la carretera, su mente y corazón estaban destrozados, escuchó una voz llamándola, era él, mirò sus o