89° El precio del rescate.
El golpe de la rejilla contra el suelo metálico retumbó como un disparo. Michael no esperó. Cayó dentro del congelador como una sombra, como si el aire mismo se hubiera condensado en violencia. El frío lo golpeó de inmediato, pero su cuerpo ni siquiera lo registró. Ya estaba en movimiento. El primer guardia apenas alcanzó a girar la cabeza.
Michael lo interceptó antes de que su mano tocara el arma. Un paso. Un giro. Un golpe seco en la garganta.
El hombre cayó sin emitir sonido, sus rodillas go