117° No absoluto.
No absoluto
El aire dentro de esa sala cambió en el instante en que el detective terminó de hablar.
No fue un cambio sutil.
Fue como si alguien hubiera cerrado una puerta invisible y nos hubiera dejado encerrados con algo incómodo, peligroso… inevitable.
—No —dijo Mauricio.
No levantó la voz.
No hizo ningún gesto dramático.
Pero su “no” cayó como una sentencia.
El detective no se movió.
—No es negociable —añadió Mauricio, esta vez más despacio.
—Todo es negociable —respondió John con calma—. Es