La recepción continuó sin Carolina y Eliot , la música seguía envolviendo el salón, pero para Axel era solo un murmullo lejano, como el eco de algo que había perdido sentido. Tomado del brazo de Tatiana, posó para las últimas fotografías, brindó con los familiares, y se dejó arrastrar por la euforia ajena mientras su corazón permanecía estancado en otro lugar… con otra persona.
Finalmente, la limusina los condujo al hotel reservado para su noche de bodas. Un lugar exclusivo, con ventanales enor