Había pasado un mes desde aquella conversación en la terraza, y cada día que transcurría era una prueba más de mi capacidad para fingir.
Sospechaba de Axel.
No podía decir que tenía pruebas sólidas, ni que conocía toda la verdad… pero algo en su forma de hablar, en cómo evitaba ciertos temas, en cómo sus ojos se oscurecían por fracciones de segundo cuando creía que no lo miraba, me decía que no todo era como él lo pintaba. Lo intuía en mis entrañas. Y aunque el corazón a veces quisiera dudar, m