El tercer día empezó como si ya llevara semanas allí. Supongo que cuando algo te importa lo suficiente, tu mente se adapta más rápido de lo que crees.
Llegué a la oficina poco antes de las ocho, con mi laptop en la mochila, mi café en mano y el presentimiento de que iba a ser un día complicado. En la consultora, eso era más regla que excepción.
Me senté en mi estación, abrí el portátil y revisé la agenda. Tenía pendiente la revisión del informe preliminar para Templeton, uno de los nuevos clien