Capítulo 8. No pienso perder
Berenice Arrabal se recuesta en su silla ergonómica, con el ceño ligeramente fruncido. Frente a ella tiene una carpeta con los bocetos de ambas diseñadoras: el de Ravenna Drayle y el de Lia Rowan. Pasa los dedos por la textura del papel, pensativa. Mariana, su asistente, se mantiene de pie a un costado del escritorio, tomando notas en su libreta digital.
—Si no hubiese visto el diseño de Lia Rowan esta mañana —dice Berenice, con una sonrisa apenas perceptible—, habría elegido sin dudar el de Ra