Capítulo 38. Es una batalla perdida 2
En una exclusiva estética reservada únicamente para clientes de alto nivel, Lia atraviesa la puerta principal acompañada por Martin.
El establecimiento permanece cerrado al público para atender únicamente las reservas privadas de aquella tarde.
Una delicada fragancia floral impregna el ambiente.
Martin camina unos pasos detrás de ella, atento a cualquier necesidad así como le indicó Axel.
Apenas cruzan la recepción, una mujer uniformada se acerca con una sonrisa profesional.
—Por aquí, señora