La madrugada se había adueñado de la ciudad. Las luces lejanas de España brillaban a través de las cortinas entreabiertas del hotel, proyectando reflejos suaves sobre la habitación silenciosa.
El aire estaba cálido. Tranquilo. El cuerpo de Diana descansaba finalmente sobre las sábanas desordenadas, su respiración era lenta, profunda, mientras intentaba recuperar la calma después de la intensidad de la noche. Su cabello oscuro estaba esparcido sobre la almohada.
Su piel aún conservaba el calor d