La habitación del hotel permanecía en silencio. Solo se escuchaba el lejano murmullo de la ciudad nocturna filtrándose a través de la ventana. Jeremy seguía de pie junto al cristal. Las luces de la ciudad iluminaban parcialmente su rostro, dibujando sombras duras sobre sus facciones. Su mente trabajaba con rapidez. Demasiada rapidez. Las piezas del rompecabezas se estaban acomodando una por una. Mientras que Diana lo observaba. El corazón todavía le latía con fuerza a la pequeña mujer.
Aún no p