Aquella mañana, el aeropuerto de Londres parecía menos frío que la última vez.
O quizás…
Era porque Edith ya no caminaba al lado de Evans Fontaine como una desconocida.
Ahora era diferente.
Muy diferente.
Porque de vez en cuando, mientras avanzaban entre personas y anuncios de vuelos, ella sentía una mirada fija sobre sí.
Y cada vez que giraba el rostro…
Lo encontraba observándola.
Otra vez.
Y otra vez.
La tercera vez, Edith ya no pudo ignorarlo.
—¿Qué sucede?
Evans la miró con completa tranqui