No puede detenerse.
El murmullo distante de la música seguía vibrando en las paredes del Área VIP, pero allí dentro el mundo parecía moverse a otro ritmo, uno más lento, más íntimo, más peligroso. Jeremy cerró la puerta tras ellos con suavidad, sin apartar la mirada de Diana ni un solo segundo, como si temiera que al hacerlo ella desapareciera o, peor aún, se convirtiera en alguien inaccesible. Las luces tenues dibujaban sombras suaves sobre el rostro de ella, resaltando la elegancia natural que ni el vestido más