La música seguía latiendo como un corazón gigante dentro de la disco.
Luces blancas y azules cruzaban el aire, dibujando sombras efímeras sobre los rostros de quienes reían, bailaban o simplemente observaban. Pero para Diana, todo aquello parecía lejano, como si existiera detrás de un cristal invisible.
Porque Jeremy seguía detrás de ella.
Sus manos aún descansaban sobre su cintura.
Firmes.
Seguras.
Como si aquel lugar hubiera sido creado exclusivamente para ellas.
Diana podía sentir cad