La habitación estaba en silencio.
No era un silencio incómodo, sino uno cargado de algo más profundo. El aire parecía denso, como si cada rincón guardara palabras que aún no habían sido dichas.
Diana permanecía de pie cerca del ventanal, con las manos suavemente entrelazadas frente a su cuerpo. La luz tenue de la tarde se filtraba por el cristal, delineando su figura con una suavidad casi irreal.
Jeremy estaba detrás de ella, observándola.
No con dureza.
No con frialdad.
Sino con una inte