La noche previa al gran evento cayó sobre con una calma engañosa.
Las luces de la ciudad brillaban a lo lejos como si nada pudiera alterar aquella perfección caribeña, el mar oscuro se extendía bajo el cielo nocturno y la brisa cálida recorría las avenidas privadas donde vehículos de lujo avanzaban silenciosamente entre hoteles, puertos y mansiones escondidas frente a la costa.
Pero debajo de aquella belleza…
La violencia comenzaba a moverse.
Y nadie estaba preparado para lo que estaba a punto