La noche parecía haberse convertido en un monstruo que devoraba todo a su paso.
Las sirenas atravesaban las calles de mientras las luces rojas y azules cortaban la oscuridad una y otra vez. El caos aún seguía extendiéndose alrededor de la mansión que minutos atrás había sido atacada brutalmente. Hombres corriendo de un lado a otro, vehículos de seguridad atravesando las entradas y órdenes gritadas en medio de la desesperación.
Diana había sido encontrada inconsciente sobre el suelo cubierto de