Jeremy cerró la puerta de su despacho con suavidad, pero el sonido fue suficiente para aislar completamente el mundo exterior, el silencio que quedó dentro del espacio era denso, controlado, el tipo de silencio que acompañaba siempre a sus pensamientos más calculados, más peligrosos, y caminó sin prisa hasta su escritorio, aflojando ligeramente el cuello de su camisa mientras su mente ya trabajaba a una velocidad que no se reflejaba en su expresión.
Se sentó, apoyando los codos sobre la mesa, e