La música seguía vibrando en las paredes cuando una presencia firme apareció frente a Diana. No fue brusca, ni irrespetuosa, pero había algo inconfundible en su postura. Autoridad. Control. Peligro contenido.
Era una mujer.
Alta. Cabello oscuro recogido en una coleta pulida. Traje negro perfectamente ajustado. Sus ojos eran fríos, entrenados para observar sin involucrarse.
Edith la vio primero.
Y su expresión cambió de inmediato.
Su cuerpo se tensó, y dio un paso al frente, colocándose sut