Cap. 65: Nuestro nuevo comienzo.
El refugio de madera estaba bañado por la luz del atardecer, que se filtraba entre las rendijas y envolvía todo en tonos cálidos. El aroma de las flores silvestres y el sonido lejano del lago eran los únicos testigos de lo que estaba por suceder.
Stella se encontraba frente a la cama, su respiración aún agitada por la caminata y la anticipación que crecía en su interior. Su vestido se ceñía suavemente a su figura, dejando entrever el pequeño bulto de su vientre. Sabía que Mike lo había notado,