Cap. 114: El amor no tiene edad.
Cap. 32: No quiero perderte a ti, como la perdí a ella.
El médico negó con suavidad, tratando de tranquilizarla.
—No necesariamente, pero con su nivel de presión alta y estos síntomas, es mejor descartar cualquier problema. Podría ser algo tan simple como un ajuste en su dieta o un exceso de estrés. Pero también debemos asegurarnos de que no sea algo más.
Marta, que había permanecido en silencio todo el tiempo, intervino con un tono firme.
—Señorita Verónica, debería tomarse el día libre. Yo puedo encargarme de las cosas aquí.
Verónica miró a Marta y luego al médico, sintiéndose acorralada. Finalmente, asintió, aunque su mente seguía enredada en las posibilidades que acababa de escuchar.
—Está bien. Iré al médico esta semana. Pero hoy tengo que terminar algunos pendientes antes de salir.
El médico suspiró, pero no insistió.
—Solo asegúrese de hacerlo pronto. Y si el dolor no mejora o empeora, no lo deje pasar.
Cuando el médico se fue, Verónica se quedó sola en su oficina, con Marta en