C-16
Elena cerró lentamente la puerta de la habitación matrimonial detrás de ella. El sonido apenas fue un leve chasquido, pero dentro de su pecho se sintió como si hubiera terminado de cerrar una etapa entera de su vida. Permaneció inmóvil durante algunos segundos, respirando con dificultad, mientras las palabras que Margaret había pronunciado seguían repitiéndose una y otra vez dentro de su cabeza. «Ni siquiera eres capaz de tocarla, porque ves una mujer gorda que ya no despierta ningún deseo en ti