La tensión dentro de la Residencia King había comenzado mucho antes de que Sebastian cruzara la puerta principal, porque Margaret llevaba varios minutos caminando de un extremo al otro del salón con los brazos cruzados sobre el pecho, observando el reloj cada cierto tiempo mientras esperaba que su hijo regresara, y cuando finalmente escuchó sus pasos aproximándose por el corredor, levantó el rostro con una expresión que anunciaba una discusión inevitable.
—Tenemos que hablar —dijo Margaret, col