Después de que Vlad terminó de hablar, me lancé a sus brazos y lloré, no sé cuánto tiempo estuve así, incluso mi pequeña corrió a abrazarme.
-¿Mami..?
¿Estás bien?
¿Papi Vlad te hizo algo?
-No mi amor... Papi Vlad no me hizo nada.
-¿Entonces fue, el otro papi?
-... No.
Sonreí. En este momento, hasta una piedra tenía más inteligencia emocional que yo y se notaba.
-Te amo, Amor.
-Yo también te amo mami.
¿Comemos?
-Sí...
Nos sentamos a comer y cuando terminamos me cambié para volver a e