Todo ese apoyo y amor que Emma y yo recibimos quiero que lo tenga mi amigo.
-Voy a hacer una llamada, gracias por todo.
-De nada...
Valeria me sonrió, mi madre me guiñó un ojo y yo me retiré unos metros, tomé mi teléfono y llamé.
*
-Buenos días, jefe.
-Buenos días, Schultz.
¿Cómo estás?
-Bien, creo. Un poco agobiado.
-No me digas, Gen.
-Sí... Jefe, estoy considerando renunciar si esa mujer sigue viniendo, no sé lo que quiere, siempre tiene algo qué discutir o con lo que no está de acuerdo.
-Ja