Harper con la respiración entrecortada cruzó la alcoba principal en medio de la oscuridad sin mirar hacia la cama, razonar era algo imposible luego de lo que había vivido al lado de Austin.
Llevó sus dos manos sobre su pecho, apretando la tela empapada de su pijama, tratando desesperadamente de encontrar un poco de calma, de contener los latidos salvajes que la dominaban.
Sus labios se tornan suaves, sensibles por la cercanía de los suyos; su piel se tornó de puntitos de forma generalizada, e