Mundo ficciónIniciar sesiónHarper caminaba por las exclusivas boutiques del centro de Sídney sintiéndose como una impostora, la tarjeta quemaba en su bolso, nunca antes había tenido aquella exagerada suma de dinero a su disposición, y menos para darse gustos; había seguido las órdenes de Austin por una sola razón, Sofía.
Reemplazó su falda gris por un vestido de corte impecable y sus lentes agrietados por unos de diseño minimalista que resaltaban sus ojos avellana, Justo cuando salía de una tienda de zapatos su teléfono vibró.
Harper llevó la mano dentro del bolso, al observar la pantalla la expresión en su rostro lo dijo todo.
—Espero que ya hayas gastado lo suficiente para no darme vergüenza —la voz de Austin sonó plana sin rastro de cortesía.
—Estoy terminando, iré a la brevedad a la oficina a cumplir con mis labores...
—No vuelvas a la oficina —Austin la interrumpió—. Un chofer te recogerá en tu apartamento; mi abuelo ha organizado una gala de beneficencia con los inversionistas más importantes y algunos socios, adicional el anuncio de nuestro compromiso es el evento principal.
Harper quedó sin aliento al escuchar aquellas palabras.
—No llegues tarde, ni mucho menos con tu ropa que nada que ver con una persona que va a estar a mi lado, adicional, ensaya una sonrisa para que no parezca que estás en un funeral —antes de que ella pudiera responder, él terminó la llamada.
Harper había quedado desorientada, la noticia del anuncio de su compromiso era algo que aún no lo asimilaba, para ella el amor era un tema complicado, y más si era una relación falsa con un hombre como Austin.
Las compras fueron rápidas, simplemente ella adquirió lo que los vendedores le sugerían, desde luego, cada prenda costaba demasiado dinero.
Harper tomó un taxi y se dirigió al apartamento, las bolsas con sus nuevas pertenencias las colocó en medio de la sala, la presión que caía sobre ella era exagerada.
Se dirigió al baño y lavó su cuerpo, con una toalla alrededor de su cabeza y una bata comenzó a revisar los vestidos, para ella, ninguno llamaba su atención, solo eran prendas que ocultaban su verdadera identidad.
Finalmente se decidió por un vestido, se sentó frente al espejo y colocó un poco de maquillaje en su rostro, se preparó para cumplir con el compromiso con Austin.
El timbre sonó, un auto de lujo esperaba frente a su modesto edificio; Harper bajó luciendo un vestido de seda azul que se abrazaba a su figura con una elegancia que ella misma desconocía.
Al llegar, el auto se detuvo en un lugar exclusivo, Harper se sentía completamente incómoda, aún así se llenó de valor y acudió al salón de la gala, el brillo de las decoraciones y el murmullo de la élite de Sídney la abrumaron.
Austin la esperaba en la entrada, al verla, sus ojos se entrecerraron por un segundo, recorriendo su nueva apariencia con un poco de sorpresa y posesividad.
El hecho de ver a Harper vestida de aquella manera lo dejó sin argumentos para lanzar comentarios ofensivos en su contra, pero aún así, no hubo halagos.
—Al menos ya pareces humana —murmuró él tomándola del brazo con brusquedad para entrar al salón—. Mantén la boca cerrada y limita tus respuestas, con un sí y un no es más que suficiente.
De entrada, Austin le hacía unas cuantas recomendaciones, cosa que para ella era un completo tormento.
La noche fue un suplicio, Austin la arrastró de grupo en grupo como si fuera un trofeo recién adquirido, pero en el momento en que las conversaciones se volvían interesantes o de negocios, él la ignoraba por completo consiguiendo dejarla en ridículo en público.
Austin no perdía la oportunidad para darle la espalda y dejarla sola frente a buitres sociales que la analizaban con lupa buscando el más mínimo defecto para atacar.
En ese momento, Hugo hizo presencia, apoyándose sobre aquel bastón se acercó a la tarima, todos guardaron silencio y fijaron su atención en el hombre que manejaba fácilmente un imperio de negocios.
—Buena noche amigos y colegas, a ustedes les doy la bienvenida, estoy encantado con su compañía y agradezco su valioso tiempo, al estar aquí hacen que este viejo se sienta acompañado y con ganas de vivir —Hugo saludo a los invitados de manera cercana y con cortesía.
Mientras tanto, en la parte baja se encontraba Austin, acomodando su traje, quien para la mayoría de los presentes era un desconocido, Harper se encontraba a su lado con la mirada puesta en la tarima observando a Hugo con admiración y respeto.
—Antes de dar inicio quisiera dar un aviso —agregó Hugo, todos escuchaban con atención—. Entre ustedes se encuentra un Cooper más —de inmediato los murmullos corrieron, nadie comprendía lo que aquel abuelo vocalizaba.
»Austin por favor acércate... —Austin con elegancia y arrogancia subió a la tarima y se ubicó al lado de su abuelo—. Austin Cooper es mi nieto, y estoy orgullosamente feliz al anunciarles que pronto será su compromiso —una lluvia de aplausos cayeron sobre Austin.
Austin mostró una sonrisa en su rostro, levantó la copa y brindó con los invitados, el abuelo se acercó y lo abrazó, aquel afecto fue correspondido sin gran importancia por parte de Austin.
—Te felicito Austin, haber seguido mis indicaciones te hace un hombre nuevo, el hecho de estar lejos de tus antiguos amistades, y de aquellas mujeres que solo estaban interesadas en tu dinero hace que tomes un nuevo camino, te felicito porque este es el camino del éxito.
»Tu compromiso con Harper te llevará a descubrir de que estás hecho, mantendrás el apellido en alto y a su lado podrás darte cuenta que ella es la mujer indicada, nuestra familia crecerá, ya sueño con tener a mi bisnieto entre mis brazos —La sonrisa que había en el rostro de Austin desapareció.
—No me presiones abuelo, ya es suficiente con que tenga que soportar que deba contraer matrimonio con esa cosa que parece mujer como para estar alardeando de mi tragedia —gruñó Austin mostrando repulsión en su rostro.
Hugo disfrutaba ver la mala actitud de su nieto, domarlo y hacer que entrar en razón era su responsabilidad, pues nadie podía enfrentarse a su arrogante nieto lleno de soberbia y altivez y eso iba a cambiar, Hugo estaba seguro de que Harper lo haría cambiar.







