Harper caminaba por las exclusivas boutiques del centro de Sídney sintiéndose como una impostora, la tarjeta quemaba en su bolso, nunca antes había tenido aquella exagerada suma de dinero a su disposición, y menos para darse gustos; había seguido las órdenes de Austin por una sola razón, Sofía.
Reemplazó su falda gris por un vestido de corte impecable y sus lentes agrietados por unos de diseño minimalista que resaltaban sus ojos avellana, Justo cuando salía de una tienda de zapatos su teléfono