Su verdadera cara

Harper apretó sus manos al sentir el nerviosismo recorrerla por completo cuando Hugo delante de algunas personas simplemente la presentó como la esposa de Austin. 

 Las personas allí presentes apretaban su mano por simple cordialidad, aunque por dentro estaban murmurando sobre aquel compromiso que no se veía nada real. 

 Harper se sintió incómoda ante uno de los comentarios del hombre frente a ella, se alejó un poco buscando tomar aire, todo esto era demasiado para ella.

 Ella estaba acostumbrada a estar en ese tipo de eventos, pero como la asistente perfecta, más no como la prometida del nieto de uno de los hombres más influyentes del país.

 A los pocos segundos volvió, Austin estaba cerca de su abuelo ella se hizo a su lado y él al recibir una mirada de su abuelo, suspiró  y se apoyó en sus rodillas mientras sacaba una caja de terciopelo. 

 —Harper, aquí delante del hombre que me crió, delante de la persona más importante de mi vida, quiero que hagamos las cosas oficiales. Hoy te quiero pedir... ¿Quieres ser mi esposa? 

 Ella miró el anillo que sobresalía de aquella caja y sus ojos se nublaron, no por la emoción, sino por el simple hecho de tener que casarse con alguien como él. 

 —¿Harper? —repitió Austin sintiendo las miradas de todos mientras la observaba con advertencia.

 —Acepto —respondió ella, finalmente tenía que pagar su deuda. 

 Él le puso la argolla y el salón se llenó de aplausos. 

 Solo hasta que alguien se acercó a ellos dos, Loren llegó con su mirada cristalina, carraspeó con su garganta llamando la atención de ellos. 

 —¿Así que te vas a casar? 

 Austin abrió sus ojos, una de sus ex novias, con la que duró un poco más de un año, estaba frente a él. 

 —¿Qué haces aquí? —ella sonrió con ironía. 

 —Me enteré de esto —dijo ella señalando con su dedo a Harper—. No entiendo como pudiste cambiarme por alguien como ella. Hace poco terminamos nuestra relación y ahora... ¡Ahora te vas a casar con una mujer que no me llega ni a los talones! 

 »¿Tan poco me creíste para escoger a alguien como ella para compartir tu vida en lugar de una mujer como yo? —ella elevó su tono de voz, Hugo hizo un gesto hacia su nieto que de inmediato comprendió—. No pensé que me ibas a cambiar tan rápido, solo tuve que alejarme un par de meses. 

 No podían permitirse un escándalo, no luego de anunciar el compromiso, no luego de que ella hubiera aceptado el anillo. 

 Eso definitivamente alejaría a sus socios y a posibles accionistas. 

 —Calmate, no voy a permitirte esto aquí. Ven conmigo —Austin la tomó levemente del brazo y la llevó hasta uno de los pasillos que estaba completamente solo. 

 Harper tenía sus ojos completamente abiertos de par en par, no esperaba eso. 

 Cuando desvió su mirada hacia Hugo, comprendió que debía mostrar su papel de prometida preocupada y celosa. Asintió con su cabeza y caminó hacia el mismo lugar.

 Sin embargo, al llegar en lugar de encontrar a Austin discutiendo con esa mujer, encontró algo completamente diferente. 

 Ellos estaban demasiado cerca, y él... Él la estaba consolando. Austin usaba un tono de voz tan distinto al que usaba con ella, parecía que le estaba coqueteando más que cualquier otra cosa. 

 —No puedo creer que te vas a casar con alguien como ella, es una mujer tan simple, una mujer sin gracia. ¿Cómo te pudiste haber fijado en ella? 

 —Son cosas que jamás entenderás, solo quiero que sepas que este matrimonio no se compara en nada de lo que sucedió y pueda suceder contigo.

 —¿Cómo puedo estar segura de eso? 

 —Harper no significa nada para mí, yo aún te pienso. Sé que lo nuestro no funcionó en el pasado... Pero podemos intentarlo, tal vez en un futuro no muy lejano —habló él con lascivia—. Te juro que es así, jamás la vería como una mujer... Jamás podría llevarla a la cama. 

 —¿Estás completamente seguro de eso o te vas a casar con ella por amor? 

 —Estoy seguro, jamás me acostaría o me enamoraría de una mujer tan fea como ella.

 Harper se dio la vuelta para huir, pero sus zapatos resonaron en el suelo del pasillo.

 Ambos se giraron al verla. Loren acarició la mejilla de Austin, y caminó moviendo sus caderas, bufó pasando por el lado de ella y soltó una risa burlona, al mismo tiempo que la miraba de arriba a abajo. 

 Austin, sonrió con indiferencia y también pasó por su lado volviendo a la fiesta. 

 Harper apretó sus manos, se sentía humillada, por la manera tan despectiva en la que él se refería a ella, en la que una desconocida se burlaba de ella. 

 Y esas últimas palabras que dijo él resonaron en su cabeza una y otra vez, afectando esa pista de seguridad que aún quedaba en su interior. 

 Harper llegó de nuevo al salón con el resto de los invitados mostrando en su rostro una calma que rayaba en la indiferencia.

 Se ajustó el vestido de seda y tomó una copa de champán, mezclándose con la multitud como si acabara de admirar el jardín, desde luego nadie ponía la mirada en ella, las parejas bailaban y los hombres de negocios hablaban.

 Minutos después, Austin apareció en el salón como si nada hubiese sucedido, se acomodaba el reloj de pulsera con un gesto mecánico, recuperando su aire de CEO impecable. 

 Al ver a Harper, sus ojos se cruzaron con los de ella, pero solo encontró una mirada fría y profesional. 

 Hugo, quien observaba la escena desde su sillón de honor, hizo una seña a su nieto. Austin apretó la mandíbula y caminó hacia Harper.

 —Mi abuelo quiere espectáculo —dijo él, deteniéndose frente a ella con una sonrisa fingida para los fotógrafos—. Baila conmigo.

 —No tengo interés en bailar, cumplí con asistir y dejar que anunciaran el compromiso... 

 »Adicional, su amiga puede pensar que en verdad una mujer fea como yo intentar querer llevarlo a la cama —dijo ella con ironía—. Así que no, gracias, no me apetece bailar.

 Respondió Harper, manteniendo la copa en su mano sin ceder un milímetro. Austin se inclinó hacia su oído, apretando su mandíbula, manteniendo la fachada de un novio afectuoso, aunque sus palabras eran como dagas.

 —Mi abuelo nos observa sin pestañear, si no aceptas, pensará que algo anda mal y ambos sabemos que tu hermana necesita que este compromiso parezca real. 

 »Harper, no me hagas obligarte. No olvides que ella aún sigue en esa cama de ese hospital, y de mi depende que ella siga allí —gruñó entre dientes.

 Harper miró de reojo a Hugo, quien les dedicaba una aprobación silenciosa, con amargura, dejó la copa sobre la bandeja de un mesero y puso su mano sobre el hombro de Austin. 

 —Entonces demos un espectáculo. 

 Él la tomó por la cintura, estrechándola más de lo necesario, la condujo al centro de la pista mezclándose con las demás parejas.

 La música comenzó, un vals lento, a medida que giraban, el murmullo de los invitados creció hasta que fue evidente ante los oídos de ambos. Los invitados se acoplaron alrededor de ellos y apreciaron la escena. 

 Las personas allí comenzaron a hablar de lo bien que se veían juntos y de la pareja perfecta que formaban, ellos seguían bailando, él con su mano sobre la espalda de ella, intentando evitar acercarse tanto a ella. 

 Sin embargo, en el momento en el que comenzaron a pedir que se besaran, ambos cruzaron miradas. 

 Los invitados al unísono comenzaron a pedir un beso. 

 Un beso de los recién comprometidos. 

 Austin rebuzno ante eso, por más que quisiera negarse era parte del espectáculo... Había besado una buena cantidad de mujeres a lo largo de su vida, una más, no afectaría nada. 

 Él puso una de sus manos sobre las mejillas de ella, Harper parpadeó con rapidez.

 —Es solo para que mi abuelo y estas personas crean que esto es real —susurró él muy cerca de ella. 

 Antes de que Harper pudiera responder, los labios de Austin se estrellaron contra los suyos. 

 Sus bocas comenzaron a moverse frenéticamente ante el aplauso de los invitados. Él completamente tenso por el contacto, continuó besándola. 

 No obstante, a medida que los segundos pasaron, la suavidad de los labios de Harper hizo que su cuerpo se relajara, y que el beso se profundizara, quedando completamente sorprendido. 

 Loren desde una esquina, apretó la copa entre sus manos haciendo que algunas esquirlas de vidrio cayeran al suelo. 

 Harper reaccionó, y se separó de él bruscamente, lo empujó con nerviosismo cuando sintió como su corazón parecía querer salirse de su pecho. 

 Hugo sonrió satisfecho, estaba completamente convencido de que su nieto cambiaría gracias a la dulzura de Harper. 

 Los invitados no tardaron en irse luego de que la fiesta acabó, Harper salió primero, lejos de él.

 Una vez fuera, bajo el aire frío de la noche, soltó un suspiro de alivio. Supo que aquel compromiso era una completa locura, lo que acababa de vivir solo había sido el primer recordatorio de que su vida al lado de Austin sería un verdadero reto.

 Harper caminó con pasos pesados, llegó hasta el hospital. Era el único lugar en el que se sentía ella... en el que podía decir las cosas sin ser juzgada. Ella se ubicó al lado de la cama de su hermana, juntó sus manos y comenzó a rezar. 

 Necesitaba que su hermana despertara pronto, necesitaba que lo hiciera porque solo así daría por terminado ese matrimonio, podía huir, podía escapar tan lejos que él no pudiera encontrarla. No quería estar casada con un hombre como él, desagradable, arrogante y cruel. 

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