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Basta de tu vida libertina

Unos cuantos minutos más tarde la puerta de presidencia se abrió, Austin torció los labios de medio lado ante la presencia de su abuelo. 

—Antes de que inicies nuevamente con tu barrera defensiva seré breve Austin, no te quitaré mucho tiempo —comentó el abuelo—. Borra la mala cara que lo único que busco es ayudarte. 

Austin soltó un gruñido, en su mano sostenía un vaso con licor, el cual lo desocupó de un solo sorbo, se podía notar la arrogancia que recorría por sus venas.

—¿Ayudarme? 

—Sí, vi que Harper salió. Espero le hayas hecho su adelanto. 

—No sé que te hace pensar que le hice el adelanto, abuelo no puedo simplemente despilfarrar el dinero de la empresa así. —Hugo endureció su rostro. 

—Te juro que de haber sabido que serías así de déspota, no te hubiera dado las riendas de la empresa tan pronto. Austin, ya no más. Acabaste con mi paciencia, eso que hiciste con ella fue lo último... es momento de dejar las cosas claras de una buena vez. 

—Apresúrate abuelo, debo salir, tengo un asunto personal que atender —gruño.

—Me temo que tus asuntos personales tendrán que esperar... Como ya lo sabes en la vida de los negocios hay que mantener oculto los escándalos, la parte que hace débil a cualquier imperio, y en este caso tú eres esa parte débil. 

»Si quieres continuar disfrutando de las comodidades deberás ser un hombre coherente, actuar a la altura del apellido, no hay espacio para los errores, para las fiestas, para las mujeres y tu vida alegre. 

»No quiero escándalos, quiero que mi nieto aprenda a vivir lejos de aquella vida descontrolada y comiences a tomar el control de todas tus acciones. 

—¿Qué intentas decir abuelo?, sé más claro.

—Austin, es hora de que te hagas cargo de la empresa, pero para ello necesito estar seguro de que puedo confiar en tí...

Él abuelo dio unos cuantos pasos acercándose al enorme ventanal, sabía que su nieto era complejo, bastante difícil de manejar, y lo que tenía que decirle sabía que sería un escándalo.

—¿Qué tramas?

—Austin, no quiero escándalos, quiero que te comprometas con una mujer decente, diferente a aquellas con las que te has rodeado durante toda tu vida... durante cada noche. 

—No, no, no... —Austin de inmediato se negó—. Amo la libertad, me encantan las mujeres, pero no soy hombre para estar todos los días frente a la misma mujer, eso es aburrido abuelo.

Hugo tensó la mandíbula y giró sobre su bastón, su mirada cansada se fijó en su nieto, dando pasos cortos se acercó. 

—Por lo visto aún no lo entiendes, no es una petición, es una exigencia para que puedas tomar tu lugar en nuestra empresa, si tus padres te vieran estarían muy avergonzados de lo que eres ahora. 

—Ellos ya no están, nunca han estado, dime abuelo... Cada logro que cumplí, cada momento en mi vida tuve que estar solo —Hugo colocó la mano sobre su hombro.

—Siempre me tuviste a mí; lamento que haya sido tan poco para tí.

En el rostro de Hugo se pudo notar que las palabras de su nieto causaban gran dolor, mientras que él estuvo dando todo su cariño y siendo permisivo ante el descontrol de Austin, el dolor de la pérdida de su hijo y de su nuera lo tuvo que enfrentar solo. 

—Austin, ya me cansé de tu vida libertina, de ocultar tus escándalos, contraerás matrimonio con una mujer respetable, inteligente y honesta —Hugo alzó el tono de su voz.

»Quiero que contraigas matrimonio con Harper Lane, es la única condición que te pido para acceder mi lugar en esta empresa —Austin negó con su cabeza.

Él caminó en círculos mostrando en su rostro una sonrisa de medio lado, claramente estaba molesto.

—Nada de eso sucederá abuelo, no permitiré que me utilices a tu manera, no puedes amenazarme con arrebatarme lo que me pertenece, y mucho menos obligarme a estar con alguien como ella ¿acaso has perdido la cabeza abuelo?

Hugo exhalo con fuerza, retrocedió unos pasos y tomó asiento, su cuerpo cansado decía a gritos lo mal que le había pasado durante años.

—Austin, eres mi nieto, mi único familiar, en alguna parte de mi corazón esperé que fueras consciente y razonaras con coherencia, pero por lo visto la falta de mano dura hizo que fueras lo que eres ahora. No quería hacerlo, pero debido a tu respuesta me estás obligando a tomar una decisión drástica... 

Austin observó a su abuelo a través del rabillo del ojo, en espera de aquello que iba a salir de su boca.

—Todas las propiedades, incluyendo esta empresa, las cuentas bancarias, todo, hasta el último centavo que he conseguido a lo largo de mi vida lo donaré a la beneficencia.

Austin de inmediato espantó la mirada, tragó un sorbo grueso de saliva y caminó hacia donde se encontraba su abuelo, sus labios se separaron queriendo retractarse en su decisión, pero su maldito ego impidió que pudiera hablar.

—Prefiero que mi dinero sea utilizado para ayudar a niños sin hogar, personas necesitadas que permitir que mi nieto malcriado lo despilfarre como si nada hubiese costado —sentenció Hugo con un tono de voz frío mostrándose decidido.

—No puedes... ¡No eres capaz abuelo! —exclamó, pero Hugo se mostró firme—. ¿En verdad prefieres verme en la calle pidiendo limosna solo porque no quise cumplir tu capricho?

Hugo colocó las dos manos sobre el bastón, su mirada se fijó en el ventanal mostrando serenidad luego de haber hablado, ahora era Austin quien estaba desesperado.

Su nieto actuaba como un maníaco luego de saber que lo perdería todo... Todo lo que un día soñó manejar sin el mayor esfuerzo se iría entre sus dedos como un recuerdo.

—¡Abuelo!... Lo que me pides va más allá de los límites, casarme con esa secretaria es una ofensa, es una burla para la familia, no podré dar la cara ante la sociedad, mis amigos, ¿qué dirán sobre aquella tragedia? 

Austin continuaba molesto lanzando palabras hirientes en contra de Harper, le reclamaba a su abuelo una y otra vez por aquella decisión, mientras que Hugo permanecía tranquilo.

—El tiempo corre en tu contra querido nieto, quieres tener todo lo que poseo, entonces tómalo, todo está a un paso de ti, contrae matrimonio con Harper y todos saldremos ganando.

Hugo se levantó y caminó hacia la puerta, sus pasos lentos y pesados le mostraban a Austin que no estaba bromeando. 

—Austin... Necesito tu respuesta lo más antes posible, debo hablar con los abogados para que inicien con los trámites lo más antes posible, mi vida se acaba, no sé cuánto más pueda soportar los años que caen sobre mí. 

—¡Abuelo, por favor no lo hagas! 

—Búscala, habla con ella, redime tus errores y muéstrale que eres un hombre decente, que tiene buenas intenciones... No creo que eso sea una dificultad para ti, estás acostumbrado a llevar a diferentes mujeres a la cama. Aunque ella, no es como ninguna de esas mujeres. 

Austin tomó aire con fuerza, sentía que el oxígeno se escapaba de sus pulmones. 

—Solo queda aclarar una cosa, la relación con Harper deberá ser la mejor, debes tratarla como ella lo merece, debe ser una relación prolongada, quiero que me den bisnietos, quiero hijos entre ustedes dos. 

—¿Bisnietos abuelo? 

—Debes esforzarte para conseguirlo, claro está, si es que ella logra perdonar la clase de trato que le brindaste. 

Hugo se retiró dejando a Austin desesperado y contra la pared, aquello que le estaba pidiendo se salía de las manos de Austin, la clase de vida libertina que él había llevado por largos años impedía que fuera el hombre que su abuelo pedía. 

«Lo tengo, sé muy bien lo que debo hacer para conseguir que ella acepte ser mi esposa», pensó Austin en aquel momento.

Porque lo que sí tenía claro él, era que no pensaba que otro disfrutara lo que por derecho merecía. 

Austin averiguó con el personal sobre el lugar donde se encontraba la hermana de Harper, una vez obtuvo la información salió corriendo como si fuese su vida la que dependiera de ello.

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