El corazón de Mia se estrujo, con cada palabra que escucho, aprovechando el aturdimiento de Takashi, corrió a su habitación, y sin pensarlo demasiado, abrió la gran ventana que daba al bosque.
— ¿Mi señora? — dijo una de las manitas, saliendo del vestidor, con un delgado abrigo en su mano, la joven se había olvidado de ella, en el momento que termino de vestirse y había ido tras Takashi, para pedirle una explicación a su forma de actuar.
— No dejen que Takashi se me acerque. — musito sintiendo q