Uno no decide donde contar su pena, a veces solo necesita decirlo y ya, y eso estaba más que claro, allí, en esa cafetería de hospital, en un pequeño rincón donde solo ellas estaban, Akira se permitiría mostrar su cicatrices, su pena, mientras Naoki tomaba con fuerza su mano, y enfocaba su vista en cualquier lugar, sin embargo, su atención al igual que la de todas estaba en Akira, menos la de Mia que por un segundo vio a las hermanas y el agarre de sus manos.
— Es una conexión. — le susurro And