Takashi se quedó en silencio mientras Mia terminaba su relato, un silencio que no solo hacía eco en la habitación, sino que resonaba en cada rincón de su ser, no podía mantener su mascara de jefe bromista, mucho menos podía pensar en hacer o decir algo estúpido para distraer a la joven del claro dolor que había en sus ojos, eso era lo que lo estaba sacando de quicio, la manera en que los ojos de Mia habían dejado de brillar, Takashi podía jurar que el alma de su amada ya no estaba allí, solo qu