Por unos breves segundos que a Takashi se le hicieron eternos, Mia no respondió y el silencio floto por el lugar, y aunque la mente del mayor trataba de pensar en algo, que llevara la conversación en otra dirección, la pregunta de Lira se repetía en su mente, como un eco burlesco de lo que él queria y no saber.
— No. — dijo en voz baja la joven, pero fue como si lo gritara, ante el silencio que había en el lugar. — No hubo rosas para nadie. — tantas cosas pasaban por las mentes de los presentes