Takashi depositó a Mia con cuidado en la cama, su pecho subiendo y bajando con rapidez, y la desesperación reflejada en cada fibra de su ser, no podía hacer nada en esas circunstancias, lo sabia, estaba preso del terror y pánico y eso lo convertía en un estorbo, entonces decidió dar un paso atrás, para que las manitas cumplieran con su deber, de cuidar a su señora, al menos hasta que los médicos llegaran.
Las manitas, comenzaron la tarea de desvestir a Mia, sin demora, tratando de identificar d