Al fin la pasión y el deseo, al igual que la necesidad, habían desaparecido, la mente de Mia se aclaró casi de inmediato, comprendiendo lo que había sucedido, ella en verdad había tenido intimidad en medio del bosque, no podía creer aquello, pero sin dudas así era.
— Lo ves, no eres más que una puta, no vales ni lo que comes.
La voz de Mirko resonaba cual trueno en su cabeza, mientras Mia se sentía abrumada por la vergüenza y la culpa, aun estaban junto a la pequeña laguna, por lo cual sus ropa