El ambiente en el piso ejecutivo de Lacrontte & Carusso Allianz seguía cargado, denso, cortante.
Después de aquel cruce de miradas entre Alexander Lacrontte y Robert Park, el aire parecía haberse vuelto más pesado, como si cualquier palabra mal colocada pudiera desatar una tormenta.
Pero Alexander no se quedó, no dijo nada más. Solo lanzó una última mirada hacia la puerta de la oficina de Helen… y luego giró sobre sus talones.
Su paso fue firme. Decidido. Pero en su interior, nada estaba en cal