El silencio que quedó suspendido tras la pregunta de Helen no era un silencio común, era denso y peligroso, cargado de una verdad que estaba a punto de salir a la superficie. Robert Park no respondió de inmediato y aquello fue suficiente para que el corazón de Helen latiera con más fuerza. Sus manos seguían apoyadas sobre el escritorio, pero ahora sus dedos estaban tensos, aferrándose a la madera como si fuera lo único que la mantenía en pie, sus ojos no se apartaban de él, lo observaban, lo an