La habitación estaba en silencio, apenas interrumpido por el leve susurro de las cortinas moviéndose con la brisa de la noche. La luz tenue de una lámpara dibujaba sombras suaves sobre las paredes, como si el mundo entero hubiera decidido hablar en voz baja para no perturbar aquel momento.
Amelia, pequeña y frágil, estaba de rodillas junto a su cama. Sus manos, entrelazadas con fuerza, temblaban apenas, como si en ellas cargara algo demasiado grande para su tamaño. Sus ojos, brillantes de lágr