La habitación del hospital había cambiado.
Ya no era solo un espacio clínico lleno de máquinas y silencio médico. Ahora era un lugar donde la vida parecía haberse instalado de a poco, como si tuviera miedo de irse otra vez.
La luz de la tarde entraba suavemente por la ventana, dorando los bordes de las sábanas blancas y dibujando reflejos cálidos sobre los rostros de quienes estaban allí.
Helen seguía sentada junto a la cama de Abigail, sosteniendo su mano con una delicadeza que no había per