El pasillo del hospital parecía más largo de lo normal aquella mañana. Cada paso resonaba con una intensidad particular, como si las paredes blancas fueran testigos silenciosos de algo trascendental, algo que no podía ser contenido ni por el tiempo ni por la razón. La luz artificial caía sobre el suelo pulido, reflejando sombras que se movían con lentitud, casi con reverencia.
Dentro de la habitación, el aire estaba cargado de emociones contenidas. Helen permanecía sentada junto a la cama de Ab