La mañana llegó envuelta en una calma engañosa. El pent-house estaba en silencio, pero no era un silencio tranquilo… era uno cargado, como si las paredes aún conservaran los ecos de la discusión de la noche anterior. Ailen fue la primera en despertar.
Abrió los ojos lentamente, observando el techo por unos segundos antes de incorporarse. Su mente estaba clara.
Demasiado claro. Recordaba cada detalle. Cada palabra. Cada gesto de Alexander.
Y, sobre todo. Recordaba cómo la había dejado atrás. Per