El regreso de Helen a la empresa fue distinto. No por el lugar. No por el ambiente. Sino por ella misma.
Caminaba con la seguridad de quien ha ganado algo importante. Sus pasos eran firmes, elegantes, seguros. Cada empleado que la veía pasar no podía evitar notar ese aire… ese brillo distinto en su presencia.
Había cerrado el trato, es decir ub nuevo trato en sus filas y en su carpeta. Cuando llegó frente a la puerta de su oficina, se detuvo apenas un segundo. Su mano se posó sobre la manija, y