Isabella Romano
—Luca va a despertar en cualquier momento—susurro
—Podemos ser rápidos. Una cuarta ronda no nos hará mal—Salvatore besa mi cuello.
Iba aceptar, cuando un llanto hace suspirar a Salvatore. Ambos sabíamos que si no íbamos a ver a Luca, él iba a llorar con más fuerzas.
—Voy yo—Salvatore se levanta de la cama
Salvatore se coloca su pantalón de chándal y yo alcanzo la parte de arriba de mi pijama. Un minuto después, aparece Salvatore con Luca en sus brazos.
—Ni un minuto me deja