Isabella Romano.
Salvatore aparca el auto frente a una gran mansión y lo miró ciertamente sorprendida. Nunca antes me había hablado de esta propiedad.
—¿A esto llamas casa de seguridad?---pregunto con una leve sonrisa
—Si—responde—. Acá estaremos bien, muy pocos saben esta ubicación.
Asiento y bajamos del auto. Salvatore abre la puerta trasera y saca a Luca de su silla de auto. Mi hijo mira a su alrededor y una pequeña sonrisa se instala en su rostro.
Caminamos hacia la gran mansión y somos recibidos por el personal.
—Bienvenidos señores Mancini.
—Isabella, ella es Carmen, la ama de llaves de la mansión—presenta a una mujer de baja estatura quien me sonríe—. Jonathan y Carlos son los encargados de seguridad y Joselo es el chef de la mansión.
—Un gusto—sonrió
—Ella es mi esposa, Isabella—me presenta y luego mira a Luca—y este pequeño es nuestro hijo, Luca.
—Estamos a su orden, señora Mancini—habla uno de los de seguridad.
—Gracias.
—Las pertenencias del jovencito Luca están