Isabella Romano.
Salvatore aparca el auto frente a una gran mansión y lo miró ciertamente sorprendida. Nunca antes me había hablado de esta propiedad.
—¿A esto llamas casa de seguridad?---pregunto con una leve sonrisa
—Si—responde—. Acá estaremos bien, muy pocos saben esta ubicación.
Asiento y bajamos del auto. Salvatore abre la puerta trasera y saca a Luca de su silla de auto. Mi hijo mira a su alrededor y una pequeña sonrisa se instala en su rostro.
Caminamos hacia la gran mansión y somos