Salvatore Mancini
Mi celular vibra con una llamada y veo que era Domenico. Atiendo mientras abría una de las carpetas de ingresos y egresos de Paraíso.
—Te llamaba para darte tus debidas felicitaciones
—¿De qué hablas?---pregunto mientras tomaba mi vaso de whisky
—Por la llegada de tu nuevo hijo.
Me tensé ante su comentario y traté de no perder la paciencia.
—¿Cómo sabes?
—Bueno, Giulia ha subido unas imágenes a sus redes sociales—informa Domenico—. Por lo que puedo notar es que no tenias ni la menor idea.
—No le he dado la autorización a Giulia para publicar el embarazo.
—Entiendo—murmura—. A todo esto, ¿cómo están Luca e Isabella?
—Ellos están bien—respondo de manera seca
Domenico suelta una leve risa y yo solo bebo de mi trago.
—No soy tu enemigo, Mancini.
—Aja si, explicame porque carajos le habías pedido matrimonio a Isabella.
—Solo era para protegerla, gracias a mi tu esposa no murió.
Unos toques en la puerta de mi despacho me da la señal para terminar esta llamada.
—