Isabella Romano.
Dejó a Luca dormido en la habitación y luego bajó a la cocina para empezar a preparar la cena. Debía de aprovechar que Luca estaba dormido para poder prepararle la cena.
Mientras saco las verduras para realizar una crema con estas, puedo oír como las puertas del ascensor se abren. Seguramente era Salvatore.
—Isa—llamaron y frunzo el ceño al oír a Enzo.
—¿Enzo?--pregunto y salgo de la cocina, para encontrarme a Enzo.
Jadeo al ver su rostro magullado. Su labio estaba partido y yo fruncí el ceño. Hace dos días él no estaba asi.
—¿Qué te pasó en el rostro?---exijo saber
—Deberías preguntarle a Salvatore—responde y yo trato de mantener la calma—. Al parecer no le gustó que saliéramos a almorzar.
—Lo siento—me disculpo
—No es tu culpa, Isa—sus manos se ubican en mis brazos—. Salvatore no tiene ningún derecho a decidir con quién puedes o no juntarte.
—Tienes razón—murmuró
—¿Y Luca dónde está?
—Tomando su siesta—respondo—. Acompáñame a la cocina, estoy preparando la