A la mañana siguiente, el palacio retomó su ritmo como si nada hubiera ocurrido, como si la sangre, los gritos y la verdad descubierta hubieran sido absorbidos por los muros y reemplazados por decisiones, informes y estrategias. Lyria caminó por los pasillos con una determinación distinta, más firme, más consciente, porque ya no estaba huyendo de lo que había visto ni de lo que sentía, sino avanzando hacia ello.
Edrion había pasado horas reunido con sus agentes y consejeros, organizando el rein